Las luchas por la despenalización del aborto tienen un trasfondo económico… finalmente, la despenalización del aborto acarrea que más gente quiera practicárselo, y para satisfacer la mayor demanda, hay que invertir en nuevas clínicas, o ampliar la capacidad de las ya existentes.
Sin embargo, la industria del aborto se enmarca dentro de una espiral económica mucho mayor. Para simplificar las cosas, tomemos sólo tres variables: preservativos, píldora del día siguiente, y aborto. Todo empieza con el mensaje inicial: usa preservativos (cómpralos), y estarás protegido. El uso de preservativo aumenta la sensación de seguridad, con lo que se incrementan los encuentros sexuales (y se consume más este producto) y consecuentemente la probabilidad de que el mismo falle. Falló el preservativo: usa la píldora del día siguiente (cómprala). Sin embargo, ésta no se puede usar siempre. ¿Cómo solucionar en última instancia el problema? Aborto.
Cuando la gente tiene relaciones sexuales, lo que menos se quiere es un embarazo. Sin embargo, el preservativo no es 100% seguro, tiene un margen de error, y a más cantidad de relaciones sexuales, más probabilidades de caer en ese margen. Frente a esto, dos posibles soluciones: dejar de tener relaciones sexuales (y dejar de comprar preservativos, y píldoras del día siguiente), o buscar fomentar e incorporar en las legislaciones una solución rápida y sin remordimientos, para que la gente siga teniendo relaciones sexuales y comprando productos.
El problema es harto complicado. Acá les presentamos un trailer que nos permite echar un pequeño vistazo a la realidad, no sin antes invitarlos a revisar por su cuenta algunas cifras en internet... se sorprenderán.